miércoles, 27 de noviembre de 2013

Hay paredes que se traspasan

"Ella sabía que iba a ser complicado. Desde la primera vez que le dijo "te quiero" ella supo que no iba a ser fácil ser feliz. La segunda vez que consiguió sacarle esas palabras, habían pasado cuatro meses. Ahora que recuerda ese tiempo, tiene la impresión de que estaba hablando con otra persona totalmente distinta. Sabía que no la quería, en ese tiempo no había amor por parte de él pero ella sabía vivir sin ello. Era su mejor amigo, no sabe como lo consiguió pero llegó a contarle intimidades habíendo pasado un momento tan icómodo como declararse a otra persona. Ahora que las cosas han cambiado, ve a una persona totalmente distinta a la que era. No quiere verlo, pero sabe que en el fondo ambos son iguales.
Son iguales de cobardes. Ni él ha tenido el valor de despedirse ni ella ha sido capaz de exigir una despedida. Ella no ha sido lo suficientemente valiente como para quitar sus recuerdos en señal de superación, los ha dejado tal cual por miedo a que desaparezca para siempre. No se da cuenta que es una tontería esperar algo que se ha ido. Se ha ido, se fue, y no volverá. Es lo suficientemente inocente para pensar que algún día le llegará un mensaje, aparecerá una llamada perdida o tocarán el timbre y saldrán de aquellos labios tan apetecibles las palabras que ella un día tuvo la desgracia de pronunciar: "te quiero".
Porque en el espejo ella ve a una simple mujer y justo detrás, el hombre que en un ayer la quiso, o al menos eso decía."
Una fotógrafa con síndrome de distancia

No hay comentarios:

Publicar un comentario