sábado, 30 de noviembre de 2013

No esperes a que lleguen esas palabras

"Todos los días se tropezaba con una nueva piedra, o incluso, se encontraba piedras en las que ya había caído. No sabía como salir de aquel tunel porque cuando veía un resquicio de luz, volvía a caer, daba marcha atrás y se quedaba en medio de la oscuridad. Sigue sin saber como salir, se encuentra encerrada en una vida que no cree que merezca porque no entiende que ha podido hacer para tener esta mala racha. Porque así lo llama todo el mundo: "una mala racha".
Porque se levanta por las mañanas oliendo el perfume de él que a ella tanto le gusta. Por más que intenta camuflar ese olor, no puede. Sale de su casa y todo le recuerda a ese tiempo en el que creía que la amaba. Se encuentra recuerdos de un pasado que a ella le hacía feliz. 
Ella no intenta olvidarlo porque sabe que es para nada, pero el tiempo tampoco le ayuda para superar todo lo que ha estado pasando. No encuentra ningún apoyo con el que puede contar para estabilizar su vida. Le encantaría salir de esta. Le encantaría mirarle a la cara y no sentir nada, ni amor ni odio sino una simple indifenrencia. A pesar del tiempo que ha pasado, sigue queriéndole. No encuentra el motivo para hacerlo pero sabe que ha vivido con él momentos que nadie le ha querido dar. Porque de verdad o de mentira, él ha sido el primero en demostrar que es posible que alguien esté enamorado de ella. Le ha enseñado que es posible conseguir las cosas si uno cree en sí mismo. Le ha mostrado un camino que ella había evitado, dónde ella consiguió quererse por un tiempo, no se sentía fea, ni gorda, ni inutil. Cuando se dio cuenta que ya no sentía nada por ella, se fue de ese camino pues sabía que sóla no podía continuar. No ha podido continuar en ningún otro camino, está estancada esperando que alguien la coja de la mano y le diga que todo saldrá bien, y que realmente salga bien.
Sabe que esa persona es él, que nadie más va a poder sacarla del tunel. Así que, como otro día más, esta esperando a que vuelva él y su amor por ella."
Una fotógrafa que hoy se siente más perdida que nunca

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Hay paredes que se traspasan

"Ella sabía que iba a ser complicado. Desde la primera vez que le dijo "te quiero" ella supo que no iba a ser fácil ser feliz. La segunda vez que consiguió sacarle esas palabras, habían pasado cuatro meses. Ahora que recuerda ese tiempo, tiene la impresión de que estaba hablando con otra persona totalmente distinta. Sabía que no la quería, en ese tiempo no había amor por parte de él pero ella sabía vivir sin ello. Era su mejor amigo, no sabe como lo consiguió pero llegó a contarle intimidades habíendo pasado un momento tan icómodo como declararse a otra persona. Ahora que las cosas han cambiado, ve a una persona totalmente distinta a la que era. No quiere verlo, pero sabe que en el fondo ambos son iguales.
Son iguales de cobardes. Ni él ha tenido el valor de despedirse ni ella ha sido capaz de exigir una despedida. Ella no ha sido lo suficientemente valiente como para quitar sus recuerdos en señal de superación, los ha dejado tal cual por miedo a que desaparezca para siempre. No se da cuenta que es una tontería esperar algo que se ha ido. Se ha ido, se fue, y no volverá. Es lo suficientemente inocente para pensar que algún día le llegará un mensaje, aparecerá una llamada perdida o tocarán el timbre y saldrán de aquellos labios tan apetecibles las palabras que ella un día tuvo la desgracia de pronunciar: "te quiero".
Porque en el espejo ella ve a una simple mujer y justo detrás, el hombre que en un ayer la quiso, o al menos eso decía."
Una fotógrafa con síndrome de distancia

martes, 19 de noviembre de 2013

Son las 4 y media de la mañana

"Conocía las consecuencias de sus actos pero también sabía que iba a cometerlos. Ya se lo advirtió una vez y ambos decidieron que fuera así. Sabe que en horas se le habrá olvidado o no querrá acordarse de lo que han hecho. Él seguirá igual de indiferente, de frío, de distante y ella lo mirará con la misma tristeza con la que lo miró la primera vez que descubrió que ya no la quería. Volvía a hacerse daño después de tanto tiempo mentalizandose de que se acabó. Es más, ella sabe que lo que han hecho le hará más daño que la despedida que no recibió. Porque él se fue así, sin más. Sin pedir permiso para salir del corazón de ella, de su vida. Porque se fué sin dejar nota, sólo el rastro de unas lágrimas que ella no podía parar.
¿Quién besó primero? Fueron esos chupitos de tequila. Esa dósis de alcohol que ambos se metieron en el cuerpo y que llegaron al beso más cálido que nunca habían probado. Una lengua que no dejaba de meterse en medio, una respiración que apenas podía camuflarse, unas caricias que dejaron marcada la piel de los dos. Y en pocas horas ambos tenían que volver a una realidad con su toque a resaca. 
Lo peor de esas horas de un supuesto amor es que tenían escrita la palabra "adiós". Llegó esa despedida que ella no quería encontrar pero que, en una noche de fiesta, fueron pronunciados por los labios que ella tanto deseaba, pronunciado sin decir palabra, sólo con besos."
Una fotógrafa plasmando lo que su cabeza por las noches le grita

jueves, 7 de noviembre de 2013

El futuro es incierto

"Ella se subió en el autobús esperando que el que un día le quiso estuviera esperándole en la última parada, pero no apareció. No entendió como pudo pensar que estaría allí después de todo lo que había vivido. Aunque ella no sabía que lo peor estaría por llegar. No sabía que iba a descubrir una canción justo para ella relatando todo lo que le ocurría, no sabía que tenía que vivir más tiempo de lo esperado con el pájaro ni que el olor a él le iba a perseguir hasta que de verdad hubiera superado aquella despedida.
¿Se despidieron? No estaba segura de que en algún momento sus palabras fueran de una despedida para siempre, siempre lo había escuchado con un tono de "espero volver a verte pronto". Una cosa tenía clara, que esa despedida que no había llegado le estaba haciendo mucho daño. Pero ella no era capaz de despedirse, no podía decirle "adiós" porque realmente no quería dejarle, le quería. Le quiere."

domingo, 3 de noviembre de 2013

Siempre se vuelve.

Por un rato había salido de mi realidad, había ido más allá de la tristeza y la felicidad. Pero todo lo que se va, vuelve. Y volví. No quería volver, no quería vivir en esta realidad que me asusta. Aún así agradezco haber podido evadirme durante tanto tiempo. Sé que cambiará mi vida a partir de ahora.

Aprendió algo así

"Ella le perdió. Lo tenía ya claro, él se lo había dicho con el silencio. No quería pensar en ello porque sabía que se iba a poner a llorar en segundos así que lo ignoró, hizo como si no lo conociera. No iba a volver a llorar ni por algo ajeno, no iba a permitir que esa tontería le afectara de aquella manera. Quería ser fuerte y lo iba a conseguir. Algún día saldría de aquella pelea con una sonrisa verdadera, en algún momento dejaría de morir por dentro.
No quiere despedirse pero no le queda más. Ella le quiere."
Una simple aprendiz de fotografía.

sábado, 2 de noviembre de 2013

Unas casualidades idiotas

"Ella se sentía confundida. Sabía que esa noche había hecho que algo cambiara, algo en su sonrisa, en su mirada, en sus pasos. Pero no le molestó lo más mínimo. Se sentía diferente de una forma muy normal, pensó en todo lo que había pasado la noche anterior. Demasiadas sonrisas, demasiados abrazos, demasiadas cosquillas. No creció nada dentro de ella, como se suele decir cuando conoce a una persona especial que hacer que la vida cambie. Fue una noche donde salió y conoció a un chico. No hay más. Pero aquellas conversaciones donde estaban de acuerdo en muchas cosas, donde descubríeron que tenían muchas cosas en común, donde él le contó una vida que ella no conocía, ella se dio cuenta que por fin alguien la comprendía.
Fue la noche en la que ella, alegre, encontró al amor de su vida: en un viaje de autobús."
 Una fotógrafa que aún no se conoce del todo.