domingo, 27 de octubre de 2013

Don't speak

"Ella no paraba de intentar enamorarle. Lo intentaba todos los días y todas las noches pero él seguía igual de frío y su mirada decía exactamente lo mismo que antes: no la quería. Cada vez que fracasaba se decía que no lo volvería a intentar más pero caía siempre. No encontraba la manera de dejar todo este asunto pasar, era tan cabezota que quería volver a enamorarlo. Él era tan cabezota que no se dejaba enamorar. La lucha cada vez iba a peor porque habían disminuido las sonrisas que ella le regalaba al mundo y habían aumentado las lágrimas. Había pensado hasta meterlas en un frasco para coleccionar esos diamantes que derramaba por alguien que ya no le quería.
Él la miraba extrañado, dudoso, pensativo también y ante eso ella no sabía que hacer ni como reaccionar. Quería abalanzarse sobre él para comérselo a besos o para pegarle tal paliza que no se acordaría de su nombre. La primera para ver si así conseguía volver a atraerle y la segunda para al menos tener de escusa que no la va a querer porque no se acuerda de ella. Aún así, tanteando ambas posibilidades ella se ve incapaz de hacer algo más que esperar y hablarle como una tonta para no recibir respuesta.
Por lo tanto, otra noche más le espera encerrada en su cuarto, entre las sábanas, llorando por algo que se ha ido y escuchando cosas en su cabeza que la hacen volverse cada día más loca. Porque acabará así, loca por amor."
La fotógrafa vuelve a escribir al paso, lo que se le ocurre.

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