sábado, 3 de agosto de 2013

Aún queda ese resquicio de esperanza

¿Alguna vez habéis sentido la necesidad de encontrar algo porque te trae buenos recuerdos? Yo sí, desde hacía una semana tenía que leer la carta. Cuando fui a buscarla a mi caja de los recuerdos no estaba, no había rastro de ella y pensé que podría estar en otro sitio pero no estaba en ningún cajón, carpeta o sobre. Se había ido la carta y cada vez más aumentaban mis ganas de leerla hasta tal punto de revolver el desastre de armario que tengo pero nada, sin aparecer. Cuando estaba casi perdido miré en la estantería entre mis libros favoritos y ahí estaban, no sólo una sino dos cartas de él que pensaba que no volvería a leer. Sin saber exactamente por qué fui feliz, tan feliz como el día que me las dio, tan feliz que no me acordaba de ninguna de las maneras cómo era estar triste, tan feliz que era yo de nuevo, tan feliz que las lágrimas saltaron para recordarme que esa habitación estaba impregnada de él a pesar de las pocas veces que había estado allí.
Quizás no sea la niña más feliz del mundo pero teniendo esas dos cartas conmigo puedo decir que una parte de mí ha recuperado ese algo que le faltaba.

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