miércoles, 5 de junio de 2013

De improviso

Los mejores momentos no son entre sábanas buscando la satisfacción del sexo, no son los besos apasionados ni las caricias que dejan marcas. Son esos días de risas jugando a la Play Station, son las carreras en el parque y llenar el suelo de pipas, son las siestas de dos horas, las miradas infantiles de caras raras, las risas sin sentido, los patéticos bailes a las 4 de la tarde, los besos en la frente después de un abrazo o los "te quiero" que no hace falta que salgan. La vida hay que componerla de pequeños detalles que hacen marcar las diferencias de los demás. Los mejores momentos no se buscan, salen solos.

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