lunes, 1 de agosto de 2011

Odio que mi felicidad dependa de él

Al final iba a pasar. Se fue durante varios días. Creía que no iba a ser para tanto, inocente de mí. Quiero que el tiempo sea rápido para volver a verle, pero no. Todo pasa tan lento que parece que se duplican las horas, que en vez de 24 horas son 48, un solo día. Por escuchar las canciones que me recuerdan a él, por dormir al lado del peluche suyo, por llevar la pulsera que me regaló,... . Por tenerlo todo el tiempo en mi cabeza, esperando saber algo de él pero no recibir ninguna llamada. Porque no hay nada que me distraiga lo suficiente como para no pensar en su sonrisa, en los besos que da, en los gandes brazos dados, en las miradas sin palabras, en los "te quiero" que me dijo,... . Porque ahora mi mayor deseo es que pasen los días que nos separan para volver a disfrutar de su presencia, la que él solo me puede dar. Porque si me oyera, ahora mismo le gritaría lo mucho que lo necesito, lo que le quiero.
Pero como todo, por mucho que tarde, pasará. El tiempo así terminará y volveremos a estar juntos. Y volveré a ser feliz. 

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