sábado, 18 de junio de 2011

De cada derrota se aprende y todo tiene su por qué

Entonces te das cuenta que las tristezas son para darte cuenta de que las alegrías son lo mejor. Sabes que triste estarás pero intentarás que sea por poco tiempo y que pronto volverás a sonreir como una tonta. Que por mucho daño que te hagan, algo hace que el dolor se quite al menos por momentos. Que por muchas lágrimas que salgan, al menos una sabes que es por una carcajada. También en un momento en los que te siente mal, alguien estará allí para sacarte la sonrisa que más le gusta, hará lo imposible para que tus ojos se achinen por la forma en la que te ríes. Escuchas esa canción que te anima y desde ese momento sabes que casi nada va a poder cambiar tu sonrisa por una lagrima de tristeza.
Porque no hay nada mejor que escuchar que tu sonrisa es bonita, que alegra a cualquiera. Es cierto que para saber lo bonito que es estar feliz también hay que comprobar la tristeza. No hay nada mejor que ver una carcajada en medio de dos lágrimas. De saber que puedes hacer feliz a alguien y más sabiendo que ese alguien es de las personas a la que más quieres.
Hay que ser feliz al menos delante de la gente para que a la que no le caigas bien, vean lo feliz que eres. Sonreir sin complejo alguno. Sin miedo a que la gente se quede mirando como si estubieras loca.

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